Sin lugar a dudas, en mucha de la bibliografía relacionada con el desarrollo local no se deja de mencionar la función que cumple la categoría de territorio. Es más, sin mediar en mayores análisis, los programas, proyectos e intervenciones –de casi todo tipo- que se orientan a aplicar estrategias de desarrollo local hoy día, parecieran exigir como condición básica enmarcarse en algún contexto territorial. Un ejemplo de este fenómeno, se manifiesta claramente en la intervención que el municipio de Lumaco realiza en la comuna en cuestión. Sin embargo, en los párrafos que suceden, es precisamente este tipo de estrategia, orientada en local con fuerte acento en el espacio territorial lo que contrastaré bajo los contenidos y conceptos profundizados en el curso de Sociedad del Conocimiento y Territorio, del Programa de Magíster en Desarrollo Humano Regional y Local, del cuál, en la actualidad soy parte como estudiante.
El planteamiento principal, surge a la luz del paradigma postdesarrollistas el cuál nos vislumbra una manera alternativa de entender desarrollo desde los propios territorios, específicamente entendiendo la importancia que juega en esta tarea la categoría de “lugar”. Dicho esto, el relato a continuación pretende responder a preguntas del siguiente tipo: ¿es posible seguir aplicando estrategias de desarrollo local sin comprender la importancia del lugar para quienes constituyen un territorio?
En la comuna de Lumaco, y en comparación con sus pares de la zona de Nahuelbuta, la gestión municipal esta llevando a cabo algo innovador en términos de estrategias de intervención. La gestión política, se centra en impulsar procesos que tengan relación con cuatro lineamientos declarados en términos de discurso: la participación ciudadana, la diversidad cultural, el enfoque de género y la territorialidad[1].
Es este último lineamiento el que nos ayudara a dar curso a la discusión. Para conocer de mejor manera la experiencia de la comuna, tomaremos los resultados obtenidos de una investigación -realizada por quien escribe- denominada “Una experiencia de desarrollo local en Bajo Pellahuén de Lumaco”[2].
Cabe señalar que la división en unidades territoriales –establecida desde hace ya más de 5 años en la comuna- mas bien es un mecanismo que sirve de guía para las intervenciones de programas y proyectos por parte del municipio, pero además, también es un factor importante en cuanto a las inversiones que se realizan en la comuna, se expresa ello en el discurso de “dotar de infraestructura a cada uno de los territorios”. Es en una de estas unidades territoriales en que se enmarca la investigación, como una manera de ver si realmente nuestra intervención en la comuna contribuye a potenciar un desarrollo local a nivel de territorio. El territorio en cuestión, esta compuesto por 7 comunidades mapuche (144 familias en total) de la zona del Bajo Pellahuén, un valle en plena cordillera de Nahuelbuta al sur de Lumaco en los límites con Chol Chol y Galvarino.
Respecto de las conclusiones, que son el insumo principal a utilizar aquí, estas brotaron de la interpretación de resultados categorizados en una matriz de recolección de datos[3], las que se resumen y contrastas a continuación:
- La experiencia –de estas siete comunidades y las estrategias de desarrollo impulsadas por el municipio- emerge desde una especificidad: el sistema de acción socio-territorial. Este se caracterizada por su contexto cultural y geográfico y su constitución histórica como defensa a impulsos externos y como mecanismo de integración a un Estado en desarrollo. Para la sustentabilidad de este sistema de acción, el funcionamiento debe seguir siendo colectivo, es decir, la organización como tal debe ser una base para cualquier proceso de desarrollo a emprender en este espacio es debido en gran parte a que la institucionalidad del Estado/Gobierno así lo requiere. En esta primera conclusión podemos distinguir claramente dos formas en que la categoría de lugar se hace presente en la construcción social del territorio. Primero, el lugar, sirvió como refugio -dada sus características física-geográficas- a las familias que huían de los impulsos de dominación existente en algunos momentos históricos (desde la colonización española hasta la anexión del territorio de la araucanía al nuevo estado nacional), desde esto las comunidades resaltan su valoración; y segundo, el lugar -ya habitado- impulsó la organización de las familias para negociar-gestionar con la institucionalidad del Estado, las estrategias de desarrollo para su territorio. Por tanto, es el municipio –bajo la lógica modernizante de institucionalizar los problemas del desarrollo (Escobar 2005)- quien debe atribuirse la instalación de “unidad territorial” como discurso. Son las comunidades las que designan como utilizar la naturaleza, muchas veces de una manera muy particular y muy diferente a como la modernidad domina a esta misma naturaleza (Escobar 2000), este es el rasgo el que precisamente la tecnocracia municipal no debe dejar de tener presente, sin embargo, en los siguientes párrafos observaremos como se repite esta tendencia.
-Otra de las conclusiones, es que el vínculo entre dirigentes y red de apoyo se plantea, por un lado con gran fuerza y compromiso, dado que se comparte una utopía del modelo de desarrollo entendido como un proceso global. Resultado de esto ha sido la articulación efectiva y el establecimiento de una acción que propende a movilizar la masa de este territorio para incorporarlos a las estructuras locales de decisión; sin embargo, por otro lado, esta acción a generado una fuerte dependencia de los dirigentes hacia los técnicos, caracterizada por un lento transito de una relación cliente proveedor -instalada por años en este territorio- a una relación de alianza-cooperador. Esta última dimensión es débil y para su establecimiento se hace necesario fortalecer el recurso humano existente en el territorio, la búsqueda de líderes –jóvenes y mujeres- y la capacitación en variados ámbitos del quehacer social, contribuirá a fortalecer los mecanismos de autonomía y a potenciar la fuerza endógena de la colectividad. La principal crítica a la intervención del municipio en el territorio en cuestión, vuelve a ser el discurso hegemónico del desarrollo y el modernismo, dado que se mantiene la visión desarrollista del territorio, y dejando de lado las voces y percepciones de quienes debería beneficiarse precisamente de ese desarrollo. Bajo esta manera de intervenir, se contribuye a esta salida sin escape de dependencia de los dirigentes para con los técnicos-profesionales, ya que son estos los que han instalado por años que sus conocimientos son los que ayudaran a despejar el camino de los obstáculos para el desarrollo, una suerte de héroe modernista. Mientras se mantenga esta lógica profesionalizante, y no se cambie de paradigma de intervención la dependencia y la nula formación de capital humano del propio lugar seguirá siendo el resultado de esta ecuación.
-Para finalizar con las conclusiones de la investigación y su contrastación, también se concluye que en esta experiencia los actores de la red de apoyo -representantes del Estado- tienen una fuerte y fundamental presencia, desde la emergencia hasta la consecución de los objetivos, lo cuál podría ser una condición negativa a la hora de hablar de la capacidad débil o fuerte de los dirigentes y lideres internos de llevar adelante procesos de desarrollo de manera independiente. Sin embargo, la red de apoyo, al estar en contacto directo con el sistema de acción, debe aprovechar esta plataforma de procesos y resultados instalados en el territorio, para dar paso a otros objetivos que tengan relación con fortalecer el componente humano del territorio, de manera de avanzar gradualmente al establecimiento y potenciación de las capacidades del territorio, ir contribuyendo así al establecimientos de mecanismos de autonomía y autogestión para lograr la sustentabilidad social del lugar. Escobar (2005) nos señala que una lógica imperial no opera en la conquista, sino en la imposición de normas, planteado así, se puede aseverar que el modelo y la estrategia son enteramente impuestos, desde su concepción hasta su desarrollo, y no será estructuralmente posible la autonomía y la autogestión bajo ese paradigma desarrollista que se impone. La estrategia de desarrollo local a nivel territorial son procedimientos impuestos que buscan profundizar la modernidad y no prevalecer la permanencia de las familias en sus formas propias de relacionarse con el lugar. Sin embargo, la “fisura a aprovechar” de este modelo de intervención esta dado por la constante permanencia y cercanía que tenemos los técnicos con el lugar, es precisamente éste el desafío, ser acompañantes pero no imponentes, ser constructivos y no destructivos del lugar; entender de una vez que la lógica del propio lugar con sus características es lo que debe entenderse como unidad territorial y desde ahí construir también alternativas de desarrollo, distintas a las que nosotros proponemos desde el paradigma imperialista modernizante.
Para cerrar, quisiera reiterar lo que mencione en un escrito para este mismo curso. Sin lugar a duda, queda después de este relato, un sabor extraño, podría decirse –metafóricamente- como un sabor agridulce, dado que por un lado se observa una suerte de “estar haciendo bien las cosas”; pero por otro lado, “¿haciendo bien para quien las cosas?”. No es mi intensión ser un crítico insensible de lo que hacemos como municipio. Aún así, debemos tener siempre una “otro mirada de lo que hacemos”, sobre todo después de identificar que nuestro trabajo diario – a pesar de que llega a nuestros usuarios- se vuelve una acción utilitaria para el modelo que precisamente a generado esas desigualdades que nosotros pensamos resolver: el capitalismo y su modernidad.
¿Somos nosotros, los empleados de este municipio, los que nos hacemos cargo de que el desarrollo y la modernidad lleguen a este territorio de la región? Efectivamente sí, pasamos a constituirnos como funcionarios municipales, en verdaderos tecnócratas que replicamos el discurso de desarrollo a nivel local, en este caso incluso a nivel territorial. Somos esos profesionalizados –convertidos en “héroes modernistas- que estamos diariamente preocupados en que esa promesa del desarrollo llega a nuestros vecinos y campesinos de la comuna.
Pero aún así, como municipales, aún profesionalizados, deberíamos estar siempre centrados, en aprovechar la escala local para ocuparnos de estos proyectos de trasformación de manera de compatibilizar esa centrífuga lógica de ser un subalterno de la mecánica de reproducción del capitalismo y la modernidad, y asumir –desde ya- el compromiso histórico de conducir y potenciar el bienestar de este lugar.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS Y FUENTES SECUNDARIAS.
Caucaman, A. (2009). Una experiencia de desarrollo local. Bajo Pellahuen Lumaco. Universidad de la Frontera, Lumaco. Chile.
Escobar, A. (2000). El lugar de la naturaleza y la naturaleza del lugar: ¿globalización o postdesarrollo? Retrieved from http://www.unc.edu/~aescobar/text/esp/lugardenaturaleza.pdf
Escobar, A. (2005). El postdesarrollo como concepto y práctica social. Politicas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de Globalización., 17-31.
[1] Hoy en Lumaco existen elementos y procesos que estamos instalando. Respecto de la participación ciudadana existe un trabajo fuerte con las organizaciones sociales, además de la construcción de PLADECOs participativos en dos oportunidades (2006 y 2010 con duración de cuatro años cada uno). Respecto de la diversidad cultural el municipio trabaja la idea de triculturalidad, entendiendo que la identidad de la comuna esta configurada por las comunidades mapuche-nagche, los descendientes de la colonización italiana y la cultura criolla chilena (sobre esto, tengo un ensayo realizado, denominado ¿Lumaco Tricultural? para quien quiera revisar. Respecto al enfoque de género existe una oficina de programa de la mujer implementada y con ámbito de acción preferentemente en temas de género. Y respecto a la territorialidad, ya desde el año 2006 se viene trabajando con unidades territoriales identificadas en la comuna (mi tesis de pre grado tiene relación con esta estrategia de territorialidad) Bajo esta división territorial, se ha llegado inclusive a nombrar encargados de territorio, cargo que también desempeño. Aunque hay mucho estudio que realizar para conocer el impacto de estas estrategias a nivel local, estos procesos han servido para sobresaltar esta manera de hacer gobierno local en el contexto nacional y regional, sobretodo, frente a la casi nula proactividad de los municipios vecinos de la zona de Nahuelbuta.
[2] Sin entrar en detalles de la investigación, destacaré de manera general dos temas centrales en la formulación de ésta: a) lo primero es señalar que el objetivo principal fue describir y analizar el discurso de los dirigentes de comunidades mapuche del Bajo Pellahuén con relación a los programas, proyectos e inversiones que se aplican a nivel de su Territorio; y b) la recolección de información se centró en tres tipo de técnica: la observación, la entrevista en profundidad y la revisión de fuentes documentales.
[3] Se utilizó la “Guía de recolección y de categorización de datos para el estudio de actividades de economía social y solidaria”, expuesto en Cuadernos de CRISES Colección ”Working Papers”. Universidad de Québec en Montreal. Montreal (Québec).
No hay comentarios:
Publicar un comentario