Introducción.
Los
pueblos indígenas representan el 10% en Latinoamérica; y sus niveles de
ingreso, los indicadores en las dimensiones de educación y salud se observan claramente disminuidas en
relación con el resto de la población (Hall G. y Patrinos H. A. 2004). En Chile, esta realidad no es disímil. Para observar en términos numéricos estas
diferencias, nos referiremos a la Encuesta de Caracterización SocioEconómica
Nacional CASEN 2013[1].
Respecto
a esta medición, la población que se auto declara perteneciente a algún pueblo
originario en Chile[2]
es de 1.565.915 personas, es decir, un 9,1% de los ciudadanos de este país es
indígena. En cuanto a indicadores de
pobreza podemos observar que la diferencia casi se duplica al desagregar entre
persona indígena y no indígena. En Chile las personas en situación de pobreza
de ingresos respecto a su condición de indígena llegan al 23,4% mientras que en
la población no indígena llega al 13,5%; respecto de la pobreza extrema por
ingresos esta se presenta en un 8,2% de la población indígena mientras que en
la población no indígena desciende a un 4,1%; y, respecto de la pobreza
multidimensional un 31,2% de personas indígenas son pobres frente a un 19,3% de
personas no indígenas. Es decir, que los desafíos de contribuir aun Chile
igualitario no sólo se traduce en reducir las disparidades territoriales, sino,
además de disminuir la brecha de pobreza existente entre la población indígena
y la no indígena.
Interrogantes, Hipótesis de trabajo y
Objetivos que orientan la Investigación[3].
Sobre
los fundamentes anteriores, y entendiendo que
las interrogantes de investigación tienen relación con explorar si esta
correlación que existe entre pertenecer a un pueblo indígena y pobreza
planteada en latinoamericana y el país se manifiesta en la comuna de San Pablo,
y como esta es abordada por el gobierno local, la interrogante principal se
describe de manera siguiente:
¿Se replica en la comuna de San Pablo
la relación Pertenencia a Pueblo Indígena y Pobreza respecto de lo que acontece
a nivel nacional y latinoamericano y como el Gobierno Local afronta esta
relación?. Bajo esta interrogante se plantean tres hipótesis que guían la
búsqueda de respuesta a esta interrogante: a)
en la comuna de San
Pablo existe claramente una relación
entre Pertinencia a Pueblo Indígena y Pobreza. El análisis del cruce de datos
estadísticos de Pertenencia o No a Pueblo Indígena y variables de Pobreza
describe una relación de incidencia entre ser indígena o no serlo; b) el Gobierno Local desarrolla y
aplica estrategias para afrontar la
relación entre Pertenencia a Pueblo Indígena y Pobreza. El municipio como actor
para el desarrollo local aplica estrategias diferenciadas para superar pobreza
respecto a la condición de Indígena o No Indígena; c) entre los actores locales de la comuna de San Pablo la relación
entre Pertenencia a Pueblo Indígena y Pobreza se percibe como una demanda
comunal. Los líderes locales perciben la relación de Pertenencia a Pueblo
Indígena y Pobreza como una demanda real y existente. Constituyéndose el
Objetivo General de la siguiente manera: Generar un conocimiento
exploratorio en función de los datos estadísticos sobre la relación entre
Pertenencia a Pueblo Indígena y Pobreza e identificar las estrategias que el
Gobierno Local utiliza para afrontar esta relación.
Para dar respuesta a las hipótesis y alcanzar el
objetivo del estudio, metodológicamente podemos mencionar que se construyó de
tres formas.
En primera instancia, la revisión y el análisis de
datos estadístico nos permiten describir como se presenta el problema de
investigación en la comuna; por otro lado, la revisión de documentación
secundaria emanada desde el propio municipio nos permite construir la
perspectiva del gobierno local frente al problema de investigación; y por
último, la entrevista a actores claves nos entregará una perspectiva social
para refutar las hipótesis y la interrogante de investigación.
Contexto Local.
La comuna de San Pablo
está ubicada en la X Región de Los Lagos,
Chile, dentro de la Provincia de
Osorno, a 130
km. de Puerto
Montt, Capital Regional
y a sólo
25 km. de Osorno, Capital Provincial. Su capital es
el centro urbano (o villa) de San Pablo. Limita con las comunas de La Unión y
Río Bueno (al Norte), Osorno (al Sur), Puyehue (al Este) y San Juan de la Costa
(al Oeste). La superficie de la comuna de San Pablo es de 637.3km², lo que
representa un 6.7 % de la Provincia de Osorno, un 0.88 % de la X Región. Respecto
de la construcción socio-histórica, San Pablo corresponde a las tierras del
cacique Panguinamún (o Painamún). Los nativos conocían la localidad por el
nombre de "Thalmahue" (o
"Tralmahue"). Más adelante, las tierras estuvieron
a cargo de
la misión de
Pilmaiquén, creada por
el Gobernador Luis Muñoz de Guzmán. El nombre actual de la
comuna le fue dado en homenaje al sacerdote español Fray Pablo de Royo, quien
tuviera a cargo una misión apostólica en ese lugar y había donado el sitio para
el levantamiento de la villa. El Municipio de San Pablo recién se crea el 22 de
diciembre de 1891. Hoy, en esta comuna un 32% de la población se declara
perteneciente al Pueblo Mapuche (CASEN 2011). Según datos de la Biblioteca del Congreso
Nacional, la comuna tiene una población de 10.162 personas y es mayoritariamente rural ya que el 66% de la población vive en
el campo (PLADECO 2009). Hasta
la actualidad, la comuna de San Pablo durante los años 2006 al 2009 había
experimentado una considerable baja en sus indicadores de pobreza, sin embargo,
esto retrocede al período 2009-2011 dado que un 23% de su población vive bajo
la línea de la pobreza (19% obres no indigentes y 4% pobres indigentes),
situación que se expresa en el gráfico
1.
Con relación a estos datos, y bajo el interés
de la interrogante central de este estudio, se busca indagar en qué medida
estos indicadores de pobreza reflejan la situación que viven hoy las personas
pertenecientes al pueblo mapuche williche de la comuna de San Pablo. Es
necesario no tener una mirada sesgada en este contextos, es decir no se trata
de describir una mirada romántica de lo que significa ser indígena y no serlo,
y su relación con lo que proporciona la modernidad. Renshaw y Wray (2004)
propenen que es absurdo imaginar que por ser indígena una persona
tendría que restringirse exclusivamente a la dieta, vestimenta o vivienda de
sus antepasados y que no puede tomar una Coca Cola o un whisky etiqueta negra.
De acuerdo a esta visión, la tecnología es neutral –los teléfonos celulares y la televisión, los
tractores y las motosierras pueden ser tanto positivo como negativo para la
sociedad indígena –lo que es importante es quien tiene el control sobre ellos.
Es aquí si se presenta el problema de la pobreza – y no solamente de la pobreza
relativa, ya que en realidad la mayoría de los indígenas no solamente no tienen
acceso a los lujos y novedades de la vida moderna, muchos de ellos ni siquiera
pueden satisfacer las necesidades que hoy en día se consideran básicas.
Por otro lado,
también se hace primordial indagar en como el municipio en su rol de gobierno
local enfrenta esta problemática. Sabemos ya que de manera recurrente, y por razones de escala,
se relaciona a los municipios con dos –no menores- funciones en el desarrollo
del país: por un lado son los municipios el eslabón donde se expresa de manera
más directa la relación Estado y comunidad local; y por otro, dado esta
condición, es éste el aparato
institucional más idóneo para desplegar estrategias de desarrollo a nivel
local. En los aparatados siguientes se intentará conocer como el municipio
afronta la no menor tarea de superar pobreza en un contexto mapuche williche.
Marco
Teórico.
Un gran número de autores (Agostini, Brown,
Roman 2010; Bello, Rangel 2000; De la Maza 2012;
Del Popolo, Oyarce 2005; Hall, Patrinos 2005) concuerdan en que en las últimas tres décadas los
Pueblos Indígenas de América Latina se han trasforma en actores activos
consientes de las brechas de acceso y de situaciones de marginalidad que existen entre ellos y la sociedad no
indígena. Se percibe una clara exclusión y discriminación en cuanto a no ser
partícipes del desarrollo y crecimiento que se produce en la región trayendo
consigo reclamos a los distintos Estados y el reconocimiento de sus derechos.
Esto trae como desafío para las políticas públicas re elaborar un conocimiento
sobre estos pueblos a través de estadísticas, indicadores y metodologías por
una parte; y, por otro lado, nos plantea un desafío puesto en la
descolonización del conocimiento y a salirnos de los paradigmas occidentales
modernos del conocer, reconsiderando lo indígena como una categoría analística,
una comunidad epistemológica (Delgado F., Rist S., Escobar C. 2010).
Para
situar el relato en nuestro país, convengamos que Chile hace esfuerzo por
situarse en el contexto mundial junto a los países elit en el modelo de
desarrollo neoliberal global: la reproducción del desarrollo como discurso.
Durante las últimas dos
décadas, el PIB per càpita de Chile ha aumentado significativamente. Entre 1988
y 1997, Chile creció a una tasa promedio
anual de 7,9%. En 1998 el crecimiento se redujo a un 3,2%, y en 1999 la
economía se contrajo (-0,8%) .
Posteriormente, entre 2000 y 2003, el crecimiento se recuperó, y en 2004 y
2005, el PIB real aumentó marcadamente en un 6,2 y 6,3 respectivamente…..Como
resultado de esta situación, Chile ha sido uno de los países más exitosos en la
reducción de pobreza a nivel mundial: en 1990 casi el 40% de la población vivía
en condiciones de pobreza; en 2006 la tasa de pobreza era de 13,7%( OCDE, 2009) .
Con párrafos como el anterior, la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico OCDE[4]
describe el triunfo de las políticas económicas y desempeño del modelo
neoliberal en nuestro país, además, resalta en como esta experiencia se puede
transformar en un referente para otros países:
El ingreso de Chile certifica el progreso
alcanzado por el país en las dos últimas décadas y la extraordinaria
transformación económica y social alcanzada durante este período. Los países
miembros de la OCDE
pueden aprender mucho de la experiencia chilena, ya que Chile aporta
importantes prácticas que contribuirán a enriquecer ese “Club de las Mejores
Políticas” que es la OCDE.
Pero la OCDE
también puede prestar su ayuda a Chile en el desarrollo de mejores prácticas
que permitan elevar la calidad de vida, gracias a sus 50 años de experiencia en
el terreno de las políticas públicas.(OCDE, 2011, p. 3)
A pesar de lo descrito, y a pesar de actuar
mejor que sus vecinos en seguir la receta neoliberal, Chile no escapa a lo que
acontece en el continente. En el país se observan grandes diferencias de
clases, desigualdad no sólo de orden económico sino además desequilibrios
sociales y culturales, que generan sobre todo exclusión de grandes sectores de
la sociedad. Esto se expresa en las escasas oportunidades de desarrollo que afectan algunas regiones y
territorios. “Es un hecho que una cantidad muy importante de comunas y regiones
del país muestran aún indicadores de pobreza negativos y muy bajo desarrollo
humano. La misma OCDE, y a través de estos mismos textos, pone en alerta este
síntoma realmente grave en la economía nacional: las severas disparidades territoriales
que conlleva este progreso económico. Estas disparidades territoriales se
caracterizan por ser marcadamente en el ámbito de la productividad laboral, en
el acceso a la educación, en investigación, en innovación y en los niveles de
pobreza. En resumen: Chile, en desarrollo y en riqueza, sigue estando
concentrado, y, como se reforzaba en las primeras páginas de este documento, en
los pueblos indígenas es donde mayormente se denotan estas disparidades y
desigualdades con sus consecuencias de exclusión y marginación.
Los municipios y el
¿desarrollo local?
El
desarrollo como discurso, ha hecho posible la instauración de una amplia
maquina institucional a través de la que
se desplegó este mismo discurso (Escobar, 2005). Este aparato comprende
desde organizaciones internacionales (pasando por el
FMI y la ONU ) ,
hasta organizaciones e instituciones nacionales y de escala local de cada
sociedad en cuestión.
Si observamos los avances de los municipios y
su gestión presupuestaria, bajo el discurso del desarrollo y la modernidad, esa
que debe llegar a todos los sectores de la sociedad, no existe objeción alguna
de lo que estos pueden llegar a avanzar. Aunque desde la perspectiva de
gobierno, entendiéndose como la conducción de conductas – bajo la lógica
foucaultiana expuesta por Vásquez García (2005) -
se puede caracterizar estos resultados como parte de la acción de un gobierno
neo-liberal, a escala local, es decir, una racionalidad de gobierno basada en
la aplicación de políticas neoliberales al enfocar esta inversión en superar
los obstáculos para un desarrollo expedito. Cuales son esos obstáculos para que
los territorios se desarrollen: claramente dotar de infraestructura a las
comunas, de manera de que ya no se conciban a estas como un territorio
empobrecido ni menos olvidado del desarrollo nacional. Cuál es el desenlace: el
gran esfuerzo de los equipos técnico/municipal para alcanzar este nivel de
inversión, responde a esta lógica de institucionalización del desarrollo, que según
Escobar (2005) concluye en una fuerza
social real y efectiva que es capaz de trasformar la realidad económica,
social, cultural y política de la sociedad en cuestión, en este caso, la
sociedad local, como un territorio desarrollado.
Incluso cuando hablamos de desarrollo
económico local, el núcleo de la discusión respecto de los gobiernos locales,
deberíamos enfocarlo en que la administración municipal, paso a modificar
precisamente, ese rol de administrador (de un
territorio) , a ser un gobierno que “adopta medidas necesarias
para que la economía, la población y la sociedad civil se autogobiernen a
partir de su propia legalidad interna” (Vázquez García,
p. 86) a nivel local. Podría decirse, además, que impera la del
ciudadano social[5], que es aquel sujeto que
si bien tiene autonomía política y jurídica, además, para ser reconocido como
ciudadano libre y portador de derecho, el individuo debe mostrar su capacidad
de elegir por sí mismo, debe exhibir su responsabilidad. La municipalidad se
desliga así, de guiar sus políticas a la superación de pobreza o de niveles de
cesantía, centrándose en buscar alternativas para potenciar a este ciudadano.
El eslabón del Estado más cercano a la ciudadanía, el municipio, “ya no
gobierna directamente los procesos económicos, biológicos o culturales, se
dedica a preservar el funcionamiento autónomo de los mercados ya existentes o a
estimular la creación de mercados allí donde no existen” (p.
94) . Los emprendedores nacientes, entonces, son el producto
incipiente del modelo neoliberal a escala local, el “empresario de sí mismo”
que tiene el interés puesto en su propia realización personal, un individuo
activo capaz de elegir por sí mismo y sacar partido a sus recursos personales,
lo puede hacer, para eso los gobiernos locales han estado trabajando.
Perspectiva del Municipio.
Ahora bien, para
contrastar los trazados teóricos expuestos y lo que realmente hace el municipio
y gobierno local en su territorio se hace necesario obtener documentación y
construir una perspectiva del Municipio respecto a la problemática y la
interrogante central de investigación. Para ello se solicitó de manera personal
el PLADECO de la comuna, los documentos de Cuentas Públicas y Las Actas y
Acuerdos del Consejo Municipal en las oficinas
y departamentos municipales pertinentes.
El documento “Actualización Plan de Desarrollo Comunal”
fue elaborado el año 2009 y en él se desarrolló
una Idea Comuna a un plazo de 5 años no siendo actualizado hasta ahora. Respecto
a la interrogante que nos convoca podemos resaltar que la construcción de este
documento se construye sobre ejes de desarrollo comunal, uno de ellos es el
Desarrollo Social donde el municipio declara que entenderá por esta dimensión
la posibilidad de mejorar la calidad de vida de la población que se traduce
principalmente en el acceso a los servicios básicos del 14% de la población,
que representa a las familias más pobres de la comuna:
“El
Plan de Desarrollo Comunal, no debe dejar de lado el desarrollo social de la
comuna, pues en San Pablo existe una gran población de pobreza y
vulnerabilidad. Es por ello que se deben fortalecer las herramientas, subsidios
y ayudas a la superación de la pobreza” (Actualización PLADECO 2009, p 93).
Para afrontar la
pobreza, el municipio entrega ayuda de tipo asistencialista a través de
distintos programas que son mayoritariamente externos y que “llegan al
municipio” de parte de distintos ministerios para apoyar la gestión del
departamento social y que están dirigidos a diversos grupos etáreos.
También el
documento relata metódicamente la visión de la comunidad respecto a su
territorio y comuna. Al observar estas visiones, ninguno de los grupos
entrevistados resalta la pobreza como una problemática en sí que afecte a su localidad
o territorio, por lo menos no es visibilizada por los actores. Sin embargo,
respecto a la Pertenencia a Pueblo Indígena si hay relatos que demandan que los
problemas se acentúan más al ser mapuche:
Según la comunidad Mapuche el tema
que les afecta de sobre manera es el que tiene
relación
a la discriminación, ya que consideran que todos los problemas de la comuna
se atenúan más
aun cuando la
condición de la
comunidad está en situación
Mapuche. Siendo esto
transversal a educación,
salud, cultura, fomento
productivo, deporte y recreación,
etc. (Actualización PLADECO 2009, p 153).
Pero a la hora del
diagnóstico final que da como resultado esta actualización del Plan de
Desarrollo Comunal y al fijar la mirada en la dimensión Desarrollo Social no se
vislumbra la Pobreza y menos su relación con la Pertenencia a Pueblo Indígena
como tema importante a abordar en los próximos años, ni como enunciado ni menos
aún como estrategias para afrontarla.
La Cuentas Publicas son Informes que
dan cuenta de las acciones que desarrollan los municipios, y está enmarcada en lo
dispuesto en a Ley Orgánica de Municipalidad. Estos informes anuales se
solicitaron a la Alcaldía del Municipio revisando las Cuentas Públicas del año
2012, 2013 y 2014.
La revisión de
estos documentos da cuenta que es al Departamento Social Municipal que se le
asigna la función de administrar los programas dirigidos a las personas en
rango de vulnerabilidad, tanto programas de servicios públicos como municipales
(Cuenta Pública 2012, p 38). Estos documentos son testimonio de que el
municipio tiene una estrategia para afrontar la situación de pobreza en la
comuna, aunque estas estrategias son en su gran mayoría programas externos
orientados a esta población y en menor medida una política local orientada a la
superación de la pobreza, traduciéndose esta última en montos anuales
designados a ayudas sociales y de emergencia a las familias de más escasos
recursos. También es posible constatar que no existen estrategias diferenciadas
para personas o familias en situación de pobreza según Pertenencia a Pueblo
Indígena lo que permite inferir que existe una nula diferenciación en cuanto a
la aplicación de estrategias de superación de pobreza.
Por último, otros
documentos para conocer la perspectiva del municipio, se solicitaron y
sometieron a revisión 34 Actas de
Consejo Ordinario, 9 Actas de Consejo de Sesiones Extraordinarias y 39
documentos de Acuerdo de Consejos desde enero de 2014 hasta la fecha.
La revisión de
estos documentos, si bien dan cuenta que no se aborda la problemática de
pobreza de manera directa por parte del municipio, menos de la relación de
Pobreza y Pertenencia a Pueblo Indígena; al menos se puede identificar un hito importante
respecto de las estrategias que se implementan para trabajar con la población
más vulnerable de la comuna.
En sesión
Ordinaria N° 51 del 15 de Mayo de 2014, y
en el documento de a Acuerdos de aquella sesión se da cuenta de un Reglamento
para otorgar ayuda por Asistencia Social, Ejecución de Programas Sociales y
Apoyo a otras Actividades:
“EL
HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL, ACORDÓ EN FORMA UNÁNIME, ACEPTAR “REGLAMENTO PARA
OTORGAR AYUDA POR ASISTENCIA SOCIAL, EJECUCIÓN DE PROGRAMAS SOCIALES Y APOYO A
OTRAS ACTIVIDADES”, DEL DEPARTAMENTO SOCIAL COMUNAL DE LA ILUSTRE MUNICIPALIDAD
DE SAN PABLO…”
A propósito del hito anterior entonces, y al
revisar tal reglamento que regula y orienta el trabajo municipal respecto a las
ayudas sociales en su Artículo 1 declara que: “La política de Ayuda Social implementada por la
Ilustre Municipalidad de San Pablo, está orientada a paliar las carencias o
dificultades que presentan los habitantes de la Comuna, que viven en estado de
vulnerabilidad social o necesidad manifiesta”. También en este reglamento se
deja de manifiesto en qué consistirá la ayuda social, los procedimientos para
orientar y ejecutar las ayudas y como se administraran los demás programas
sociales para trabajar con grupos vulnerables.
Como reflexión respecto de la revisión de los
documentos citados, podemos contrastar estos resultados con lo que nos
menciona Valdivieso y Vallejos-Romero
(2014) quienes afirman que las
intervenciones sociales y las políticas tienden a asumir formas normativas, que
se traducen en intervenciones que no toman en cuenta las racionalidades de las
propias personas a las que se quiere intervenir. Siguiendo los hallazgos de
estos autores, la Perspectiva del Municipio respecto de la Pobreza en la
comuna, se aborda desde una lógica de primer orden, es decir una intervención
convencional donde se aplican estrategia provenientes desde una lógica
centralista, actuando desde abajo hacia arriba donde los propios afectados, es
decir las personas en estado de pobreza y vulnerabilidad no han sido sujetos
activos de estas políticas de intervención, siendo meros espectadores de cómo
se aplica la política pública en ellos; y, menos aún se ha planteado como
política pública local la relación entre la Pobreza existente y la Pertenencia
a Pueblo Indígena; variables que hasta ahora has estado ausente de las
racionalidades que diseñan la política pública a nivel nacional y local.
Perspectiva del Social.
Para
profundizar respecto de la interrogante central y tener una mayor batería de
datos para contrastar visiones y examinar las hipótesis resulta importante
tomar atención a la posición de los dirigentes locales. Para ello se construyo
entrevista semi estructurada la que fue aplicada a un infórmate clave, el que
para efectos de la síntesis, interpretación y análisis de contenido de los
resultados denominamos como Dirigente1.
En
primera instancia resulta importante mencionar que los líderes mapuche williche
no han estado exentos de los nuevos procesos sociopolíticos de los cuáles han
sido parte los pueblos indígenas de Latinoamérica. Ya desde la década de 1980
los pueblos indígenas han pasado de ser actores pasivos a actores activos en
los escenarios políticos nacionales y regionales (Del Popolo y Oyarce 2005),
avanzando hacia un fortalecimiento de su identidad
indígena
lo que hace posible la identificación de “ser” mapuche williche y la mirada de
los problemas que los aquejan como indígenas.
|
Yo vine
a identificarme como mapuche recién como a los 19 años, antes de eso sabía
que era mapuche pero no establecía la diferencia entre el mapuche y el
chileno. Entonces de ahí de los 19 años comencé a hacerme cuestionamientos
más fundamentales: en qué consistía ser mapuche, que aportaría y que podía
hacer yo durante esos años de juventud para fortalecer la identidad
mapuche. (DIRIGENTE 1, 2015).
|
En su relato, el entrevistado menciona como el haber tenido una formación
acádemica en su desarrollo personal marca un antes y un después en la forma de
abordar la cuestión mapuche williche: “Anteriormente a eso vivía en la comunidad como otros
jóvenes y niños pero sin hacer cuestionamientos más profundos, cuestionar al
Estado, cuestionar, la educación, cuestionar la institucionalidad .… De ahí de
eso me fui a Temuco a estudiar a los 21 años Educación Básica Intercultural
volví a los 27 no con la Carrera terminada pero si con hartos conocimientos y
otras ideas que me han servido para poder hoy día desarrollarme en esta sociedad
no mapuche y mapuche” (DIRIGENTE 1, 2015).
Resulta importante resaltar lo anterior, ya que al intentar identificar
el concepto de “pobreza” percibido por el entrevistado se hace necesario
vincular este concepto a como el propio Estado lo entiende y las técnicas que
usa para abordarlo que en más de una situación trae más problemas que
soluciones respecto del tema en cuestión. Ya Renshaw y Wray (2004) nos
señalan que es importante destacar que no hay una visión indígena única sobre el tema
de la pobreza, por un lado hay intelectuales y líderes indígenas que afirman
que el concepto de pobreza es una manera de discriminar o desvalorizar la
cultura indígena lo que concuerda en los relatos del propio entrevistado “Mira yo creo que el Estado te ha dicho que eres
pobre, y los peñi cuando no tienen la identidad clara se creen el cuento de que
son pobres, porque no tienen la educación….yo encuentro que la gente de campo
tiene mucho más valores que la gente que vive en la ciudad o vive en otros
lados y esos valores son una tremenda educación como para poder relacionarse,
por otro lado tienen una tierra y esa tierra la pueden hacer producir y el
Estado a través de ese discurso que los mapuche somos pobres quiere señalarte
que tu estas en una situación y te tienes que mejorar y para eso tienes que
irte a la ciudad o irte a otro lado, dejar tu tierra…”. Ya en estas líneas
se puede entender que el concepto de pobreza si bien sirve para identificar a
una población que está más desfavorecida que otras, este concepto a su vez debe
ir acompañado de otras variables que no son consideradas por los instrumentos
de medición que actualmente se usan. Es injusto de comparar la sociedad
indígena con el resto de la sociedad nacional en términos de ingresos, de los
años de escolaridad o cuestiones como el equipamiento saneamiento básico, ya
que estos son indicadores propios de la sociedad nacional que no es
necesariamente importante para los indígenas. Es más, si comparamos las dos
sociedades en base a la solidaridad, la
calidad de las interacciones sociales o la convivencia con la naturaleza sería
la sociedad nacional que se consideraría pobre (Renshaw y Wray, 2004).
|
Es una estrategia política eso
de lo pobre, el mapuche no ha sido pobre porque en el campo yo siempre tuve
que comer, porque siempre trabajábamos, siempre tenía nuestra carne,
nuestros animales, siempre teníamos las papas, las arvejas, de todo, leña
no nos faltaba nunca pero cuando tu te
vienes a la ciudad chuta tienes que comprar todo tienes que comprar la
leña, tienes que comprar la papa, acá se ve la pobreza (ciudad) pero en el
campo y en el territorio no. DIRIGENTE 1, 2015.
|
Al ampliar el examen de las hipótesis planteadas a través de lo entregado
por el entrevistado y su visión respecto al gobierno local y su intervención en
esta materia, se puede establecer en que la forma de abordar la pobreza en las
comunidades mapuche williche no sólo se realiza de forma vertical con una
visión poco pertinente, sino, que además que esta intervención es producto de
una relación de poder donde las autoridades locales -o a otra escala- les
posibilita establecer vínculos de clientelismo en las comunidades: “Yo creo que el Estado, primero el Desarrollo
tiene poca pertinencia cultural. Segundo es utilizado en este caso la municipalidad
o los servicios públicos como un clientelismo, crían un clientelismo en la
gente, entonces ya los viejos son totalmente sometidos al caudillo, no se al
Alcalde, o al Concejal tanto, o no se po’ al jefe de servicio tanto, porqué él
le está dando un cerco, un quintal de harina, lo que necesitan los viejos,
entonces ya los viejos no pueden optar por ellos mismos. Yo he escuchado a los políticos
cuando dicen ah ya estos son los votos de tal personal, o allá de la otra tal
persona que es el que le entrega la ayuda. De cierta manera están
distribuyéndose las migajas para poder tener poder. Entonces yo no lo veo que
sea un desarrollo sustentable, que sea un desarrollo integral, solamente para
mantener el Sistema”. Entender la manera de aplicar política pública es
reconocer que existe interacción entre los agentes estatales y el ciudadano
indígena, por ende, es en la implementación de los programas sociales donde se
materializa la visión de los gobernantes como practica social, esta visión baja
a la ciudadanía mediante diferentes formas de poder, incrustándose y formando
parte de la vida cotidiana de los ciudadanos (de la Maza, F. 2012).
En un apartado anterior, mencionábamos a Valdivieso y Vallejos-Romero (2014) quienes
afirman que las intervenciones sociales
y las políticas tienden a asumir formas normativas, que se traducen en
intervenciones que no toman en cuenta las racionalidades de las propias
personas a las que se quiere intervenir, pues en los relatos del entrevistado
podemos corroborar estas afirmaciones que la política pública es diseñada con
otras racionalidades no logrando los impactos que declaran…. “No (respecto
de si se está resolviendo las temáticas de pobreza indígena), lo que pasa es que el Estado debe reconocer
como contraparte a lo mapuche y eso no lo está haciendo, por eso fracasa porque
lo que están haciendo lo están haciendo detrás de la oficina y no son los
mapuche”. Según Valenzuela, (2003) para lograr vía de entendimiento entre el Estado y los pueblos indígenas la política
hacia el mundo indígena debe ser una auténtica política de Estado, es decir,
una acción coordinada entre los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y
otras instancias tales como los municipios y los gobiernos regionales. Organismos
como la Coorporación de Desarrollo indígena (CONADI), por ejemplo, ya no logran
por si solos responder a los desafíos que se le imponen, dado que estos desafíos
son de carácter transversal e involucran a distintos sectores de la
administración pública y la política social.
|
Yo creo que como señalaba es
que tiene poca pertinencia, entonces cuando digo poca pertinencia es porque
los mapuche tienen otra forma de ver su desarrollo, un desarrollo mucho más
integro más sustentable, el kume moñen por ejemplo que es una forma de
vivir, donde el hecho no es que tengas que acumular riqueza sino vivir o
sea trabajas para vivir. No peñi esclavizados del sistema para acumular
riqueza ni ninguna de esas cuestiones. Desde este punto de vista no existe
una explotación de los recursos sino que tú, con lo que necesitas vives.
DIRIGENTE 1, 2015.
|
Conclusiones.
Sin
duda que la temática de pobreza es una problemática que va más allá y
trasciende los horizontes de un
territorio específico como San Pablo y, por ende, encontrar estrategias
del gobierno local para hacer frente a esta demanda social es infructuoso. Así
queda demostrado al construir la “perspectiva municipal” a través de los
documentos como actas municipales, cuentas públicas y documento PLADECO, que se aplican políticas
más bien verticales que dan como resultado unir y venir de políticas y programas
públicos en los territorios sin conseguir mayores resultados. Esto lo describen
Valdivieso y
Vallejos-Romero (2014) quienes afirman que
las intervenciones sociales y las políticas tienden a asumir formas
normativas, que se traducen en intervenciones que no toman en cuenta las
racionalidades de las propias personas a las que se quiere intervenir. Es
decir, la Perspectiva del Municipio respecto de la Pobreza en la comuna, se
aborda desde una lógica de primer orden, una intervención convencional donde se
aplican estrategia provenientes desde una lógica centralista, actuando desde
arriba hacia abajo donde los propios afectados, es decir las personas en estado
de pobreza y vulnerabilidad no han sido sujetos activos de estas políticas de
intervención, siendo meros espectadores de cómo se aplica la política pública
en ellos; y, menos aún se ha planteado como política pública local la relación
entre la Pobreza existente y la Pertenencia a Pueblo Indígena; variables que
hasta ahora has estado ausente de las racionalidades que diseñan la política
pública a nivel nacional y local. Considerando los aportes de Vazquez García
podríamos decir, además, que estamos bajo un municipio que se desliga de guiar
las políticas públicas a superar pobreza y solo potencia a un ciudadano sepa
moverse en los mercados existentes, lo resume así el entrevistado cuando
menciona que: “las políticas públicas hoy nos
dicen que tú tienes que explotar, que prácticamente dejar la tierra
absolutamente depredada para poder vivir, le están metiendo esa cizaña a las
comunidades, entonces obvio que las comunidades están recibiendo y no están
analizando como yo señalaba porque está el concejal, el alcalde, el jefe de
servicio le están transmitiendo, entonces le están transmitiendo y están
perdiendo su autonomía de pensar, de analizar de cuestionar las cosas, sino que
están siguiendo las cosas que vienen desde afuera y no hay un análisis más
profundo de que eso en el tiempo va a ser mal”.
Al analizar la
perspectiva social desde una visión
postdesarrollista se deja de manifiesto que el desarrollo como concepto se
traduce en un discurso que inunda las políticas públicas y las intervenciones a
nivel local. Al estar esta intervención arraigada bajo una fuerte influencia desarrollista
y practicar un esfuerzo inalcanzable por que la sociedad de un territorio “se
desarrolle” sólo se logra transformar de manera equivoca rompiendo los tejidos
sociales que allí existían, los patrones culturales y políticos que estaban
allí poniendo en riesgo incluso el capital social que por años allí ha
existido: “No hay futuro, porque por ejemplo los dirigentes están todos en Osorno.
Entonces por eso yo señalo que si están en Osorno ya no están pensando como los
mapuche que están en el campo. Y porque se han venido a Osorno, porque acá
están los proyectos y se hacen eficientes para el sistema. En cambio en el
campo no son eficientes, por eso se vienen a Osorno porque también habrán
algunos proyectos y con eso a los mapuche nos crean dependencia por que el dirigente
siendo dependiente del Estado a través de proyectos, después ya le deja de dar
Proyecto el Estado y se vuelven unos pobres. Pobres Eficientes”.
Con la construcción de
ambas perspectivas –la municipal y la social- y el contraste con las visiones
teóricas propuestas podemos dar por resueltas algunas de las hipótesis
planteadas al inicio de este proceso investigativo, ya que se puede observar
claramente que el municipio no hace una distinción cuando se abordan temáticas
de pobreza en la comuna, siendo una intervención sin pertinencia hacia las
comunidades mapuche williche que habitan ancestralmente el territorio; también
por otro lado se puede afirmar que si existe en los líderes locales una forma
de entender la pobreza que es distinta a como la plantea el Estado, ya que este
incluso utiliza el concepto como un mecanismo para establecer otro tipo de
relaciones con los pueblos indígenas. Al debe queda la posibilidad de haber
procesado micro datos estadísticos a una escala comunal y haber contrastado si
hay una relación entre pertenencia a pueblo indígena y pobreza según datos de
ingreso y jefe de hogar de CASEN, queda una gran deuda allí pero además una
gran posibilidad de ir abriendo discusiones en esta temática que es un primer
ejercicio de aproximación a mi pretensión de proyecto de tesis en este programa
de magister, sin duda este ejercicio académico me ayudo de sobre manera a
ordenar el pensamiento.
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REFERENCIAS
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[1]
CASEN, Resultados Encuesta CASEN 2013 consultado Mayo 15, de 2015 en http://www.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/resultados-encuesta-casen-2013/
[2]
Bajo la Ley Indígena 19.253 el Estado de Chile reconoce 9 “Etnias” y en el
Cuestionario Aplicado por la CASEN 2013 en el
Módulo de Residentes y se manifiesta: En Chile, la ley reconoce
nueve pueblos indígenas, ¿pertenece usted o es descendiente de alguno de ellos?
[3]
La interrogante principal, al igual que las hipótesis y los objetivos han
sufrido modificaciones respecto a a dos
motivos: a) La retroalimentación obtenida en clase respecto a la formulación de
hipótesis y problema de investigación; y b) la consideración de elementos
teóricos de la Teoría de Sistemas Sociales, en lo que respecta a Políticas
Públicas de Primer y Segundo Orden.
[4] Chile es miembro de la OCDE desde mayo de 2010. Es
el primer país sudamericano en ser parte de esta Organización.
[5] El homo oeconomicus es reconocido como
el individuo que elige libremente
buscando la maximización de su interés, y este era el individuo centro en lo
que se denomina como liberalismo clásico como forma de gobierno. A su vez, en
la transición hacia un gobierno neoliberal, nos encontraríamos con un ciudadano
social, sujeto a necesidades por cubrir. Para profundizar en este discusión ver
Vázquez García.